Hallazgo de un barco romano en Mallorca

Representación de un navío en una losa funeraria encontrada en Pompeya. Fuente. http://www.histarmar.com.ar

A mediados de julio del presente año (2019), los medios de comunicación insulares, y también peninsulares, se hicieron eco de un hallazgo bastante importante en las aguas de Baleares, concretamente a escasos metros de la playa de Can Pastilla, en el municipio de Palma. Se trataba del descubrimiento de una navío romano con su carga. Tras las primeras informaciones en prensa, no hubo más novedades al respecto hasta el pasado 26 de septiembre, a través de una rueda de prensa,en la que Bel Busquets, vicepresidenta del Consell de Mallorca y consellera de Cultura, Patrimoni i Política Lingüística, y Kika Coll, directora insular de Patrimoni, aportaron más información sobre este tema. En este artículo pretendo realizar un resumen de la información que hasta el momento ha trascendido sobre este hallazgo, el cual me atrevería a decir que es de los más importantes en materia de arqueología submarina de los últimos tiempos en las islas Baleares.

El descubrimiento de pecio fue gracias a un vecino de la zona de Can Pastilla, Félix Alarcón. Mientras se encontraba nadando con su mujer, pudo observar algunas piezas, como un asa o cuello de ánfora, pero dio por hecho que estos restos se encontraban documentados. Pero al observar los costados del navío, se dio cuenta de que allí había un barco hundido, por lo que dio aviso al Consell de Mallorca, el equivalente isleño de la Diputación Provincial en la península, y que tiene las competencias de protección de patrimonio en la isla de Mallorca. El Consell de Mallorca, a través del área de patrimonio bajo la dirección de Jaume Cardell, se encargó de coordinar de inmediato a ocho submarinistas y a un técnico de restauración especializado en este tipo de materiales. Tras el hallazgo y la intervención del Consell de Mallorca se organizó un dispositivo para estudiar el pecio y recuperar el material que se había encontrado, contando con la colaboración de la Armada, que puso a disposición del Consell de Mallorca una barca, un patrón y dos buceadores del Grupo Especial de Operaciones (GEO), junto con una embarcación semirígida del Departamento de Patrimonio del Consell de Mallorca, se acotó la zona y hubo un servicio de vigilancia durante las 24 horas por parte de la Policía Local de Palma, y un servicio de vigilancia privado, y según hemos podido saber, cosa que se confirmó posteriormente en la rueda de prensa, también con la colaboración de vecinos de Can Pastilla y el Arenal, y de la Asociación de Amigos de Na Galera, que han participado en estas labores de vigilancia. Además, el Consell de Mallorca firmó un acuerdo de colaboración con la Guardia Civil y Ports IB para las labores de vigilancia del pecio.

El dispositivo organizado para el estudio del pecio y su recuperación también contó con efectivos de los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil y del SEPRONA. Se contrató un equipo de trabajo formado por tres arqueólogos subacuáticos con titulación profesional, junto con una restauradora conservadora especialista en el tratamiento de materiales subacuáticos, así como con un técnico encargado de supervisar el instrumental y que los equipos de inmersión funcionasen correctamente. También se incorporó una persona encargada del estudio de la arquitectura naval y de una especialista en documentación fotogramétrica subacuática. El Club Náutico Sant Antoni de la Platja cedió un lugar para alojar las embarcaciones, así como un almacén donde se organizó toda la infraestructura de los trabajos realizados. Otras empresas y organismos particulares que colaboraron en estos trabajos fue la empresa privada Mar de Mallorca, el Palma Aquarium y los socorristas de la playa de Palma.

Lo prioritario era proteger el pecio y recuperar las ánforas, por lo que se procedió a realizar una excavación de urgencia para recuperar la carga, siendo la primera excavación arqueológica subacuática coordinada por un equipo de arqueólogos de las Baleares que se ha realizado en Mallorca. Según Sebastià Munar, el arqueólogo subacuático del Instituto Balear de Estudios en Arqueología Marítima (IBEAM), que ha participado en el estudio del pecio, se procedió a retirar la arena mediante unas mangueras de succión, se limpiaron las ánforas y se hizo una primera planimetría de los retos. Tras realizar esta planimetría se procedió a sacar las piezas del mar. La carga del pecio fue depositada en el Museo de Mallorca, quien se ha encargado de las labores de conservación y restauración. Estas labores consisten en principio en colocar las piezas en unas piscinas con agua dulce durante cinco meses para desalinizar las piezas. En el futuro algunas de estas ánforas podrán verse en el Museo de Mallorca.

Por lo que se sabe, el navío romano encontrado se trataría de un navío de transporte de mercancías, un derelictio, con unas dimensiones de diez metros de largo, por cinco de ancho. Está datado entre los siglos III y IV d.C. de la época bajoimperial. Transportaba una carga de 93 ánforas, la mayoría en buen estado, selladas y con inscripciones que permitirán obtener información exacta las mercancías que transportaba el buque o qué agentes estaban implicados en este proceso de intercambio comercial en el Mediterráneo. Parte del material no se ha podido recuperar, debido a su estado fragmentario, pero sí la mayor parte de la carga. Junto a las ánforas se han encontrado restos vegetales, en concreto sarmiento, que se usaba para amortiguar la carga en los buques mercantes de la época. Según Sebastià Munar debido a su buen estado de conservación posiblemente el navío sufrió un golpe de mar o una vía de agua, que produjo su hundimiento con rapidez, de ahí su buen estado de conservación y la disposición en que se encontraba su carga, en posición vertical y muy bien colocadas. Este derelictio es uno de los mejor conservados que se han encontrado hasta el momento.

Las primeras hipótesis apuntan a que este navío debía de proceder del sur de la Península Ibérica en dirección a Roma. En esa época las islas Baleares se encontraban en las rutas comerciales navales que procedían del sur peninsular. En base al tipo de ánforas que se han encontrado, se ha podido deducir el tipo de carga que transportaba. Transportaba ánforas tipo Dressel 20, utilizadas para transporte aceite, procedentes de la Bética, actual Andalucía; ánforas Almagro 51C, del sur de la Lusitania, que ocupaba parte de Portugal al sur del río Duero, Extremadura y la región de Salamanca, y que transportaban salsa de pez, el famoso garum; por último transportaba otro tipo de ánforas de la Bética, del tipo Gauloise 4, usadas para el transporte de vino.

El diario Última Hora publicó en su edición digital un vídeo del IBEAM donde se puede observar tanto el pecio, como su carga, así como las labores de estudio y recuperación.

La zona de Can Pastilla se encuentra muy urbanizada, es una zona turística y en esta época del año sufre una alta presión demográfica debido precisamente a su actividad turística, por lo que sorprende que no se hubiese encontrado antes este pecio, y más estando a tan poca distancia de la costa, a lo que hay que sumar que su carga no haya sufrido expolio, al menos aparentemente. No olvidemos que en esta playa se realizó hace unas décadas una regeneración de arena, ampliando su extensión, que podría haberle afectado de alguna manera. Una posibilidad, como se ha indicado, es que el pecio y su carga hayan permanecido enterrados bajo la arena hasta fechas recientes, y que por algún motivo natural, ya sea por efecto de las corrientes o algún temporal, se hubiese ido retirando la arena permitiendo su descubrimiento. No sería la primera vez que ocurre algo así y esto explicaría que se haya podido conservar hasta ahora y en tan buen estado.

Creo que podemos estar satisfechos primero del papel de su descubridor, Félix Alarcón, que dio aviso a las autoridades de su descubrimiento en cuanto se percató de la importancia del mismo, algo que por desgracia no siempre es así. Segundo, por la actuación tanto por parte del Consell de Mallorca como del resto de organismos públicos y privados, tanto autonómicos como estatales, así como a las personas vinculadas a los mismos y aquellas que han colaborado como voluntarios, para la recuperación y estudio de este pecio, tanto por la rapidez en actuar para evitar su daño o deterioro, recuperar lo antes posible la carga del navío, así como su estudio. Un ejemplo de lo que una buena colaboración entre diferentes organismos y personas puede dar de sí, y que esperemos que se vuelva a repetir en el futuro ante nuevos hallazgos arqueológicos que puedan tener lugar.

Actualización 2 de octubre de 2019

Por gentileza de Enric R. Backman, disponemos de algunas fotografías del pecio romano, que publicamos por su valor testimonial. Agradecemos a su autor que nos haya facilitado estas imágenes para su publicación, así como las oportunas explicaciones sobre las mismas que reproducimos a continuación. Las imágenes muestran el pecio como había quedado al descubierto antes de que el equipo de excavación hubiese comenzado a destaparlo. La proa del barco apunta hacia la playa y las imágenes corresponden al costado de estribor, mostrando la estructura, las cuadernas, tablones y alguna ánfora.

Cuaderna con la numeración 0135 junto con algunos tablones. E. R. Backman.

Los restos del pecio vistos desde la proa tal y como aparecen viniendo desde la playa. E. R. Backman.

Varias cuadernas del pecio enumeradas, junto con un tablón que reposa sobre la arena. E. R. Backman.

Dos ánforas que se encontraban en la parte de proa separadas del resto. E. R. Backman.

Tramo bien conservado del pecio donde se observan las cuadernas y tablones bien ensamblados. E. R. Backman.

BIBLIOGRAFÍA

2 comentarios en “Hallazgo de un barco romano en Mallorca

  1. Gracias por la entrada. Es muy interesante y aporta mucha información, yo desde que oí la noticia estuve buscando actualizaciones y no encontré casi nada y siendo un hallazgo así se me puso la piel de gallina en cuanto me enteré. Así que gracias 👏👏👏 A mí me surge una pregunta que probablemente no tenga respuesta pero es una curiosidad, ¿cómo es posible que estando tan cerca de la costa no recuperaran su mercancía los romanos que la perdieron? Gracias!

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    • Muchas gracias por tu comentario. He intentado hacer la entrada lo más exhaustiva posible, con la información que había disponible.

      Respecto a tu pregunta, precisamente es una de las cuestiones que salieron cuando hablé del tema con varios compañeros de excavación. Personalmente se me ocurren varias posibilidades, que no dejan de ser mera especulación por no soy un experto en el tema. Es posible que en aquella época, a pesar de encontrarse el navio hundido cerca de la costa, fuese difícil extraer toda la carga por cuestiones de técnicas y de acceso a la misma. Tal vez tras su hundimiento, a pesar de la cercanía, fue difícil localizarlo. En fin, se me ocurren varias posibilidades, pero creo que no dejarán de ser pura especulación y muy posiblemente sea una cuestión que nunca resolveremos.

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